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* EL PATÉTICO BARTLETT, 29 AÑOS DESPUÉS * EN 1988 SI SE CAYÓ EL SISTEMA: LA HEGEMONÍA DEL PRI * A TEMO TAMBIÉN LE FALLA LA MEMORIA * EL UNIVERSAL; CUANDO EL DINERO VALE MÁS QUE LA CREDIBILIDAD

Columnistas

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Por Martha Elba Torres Martínez

Julio 14 de 2017. De veras, que el pasado realmente nunca queda atrás. Y Manuel Bartlett es su grotesca y patética fotografía, 29 años después.

Nadie, de quienes tuvimos oportunidad de conocerlo como reporteros en aquellos años, como el todopoderoso secretario de Gobernación, el que no hacía caso a nadie incluso al Presidente, nos habríamos imaginado en lo que terminaría: expiando sus culpas del pasado para entrar a la gloria del santo niño Peje.

De caricatura.

Tanto era su poder –que ahora niega- como su despotismo. Eso era, un consumado déspota. Prepotente. Agrio y áspero. Me imagino que tendría amigos en el gremio periodístico de entonces. Corrijo: no amigos, pero si socios o cómplices. Pero con los jóvenes reporteros de entonces, irreverentes y críticos, era grosero. Las entrevistas banqueteras con él eran, literal, la misión imposible. Enojado o contrariado, se pasaba de largo mientras sus escoltas nos avasallaban.

Y ahora, hasta porque un político o funcionario los ve feo, es un ataque al periodista.

Pero así era el Manuel Bartlett del PRI. Tan temido como odiado.

Qué diferente ahora –en el noticiero de López Dóriga- sufriendo amnesia sobre la histórica “caída del sistema”. Horas más tarde, Diego Fernández de Cevallos le aplicaría su dosis de “recordatin”. ¡Qué no se haga que la virgen le habla!

Todo esto, porque a los viejos también nos trajo de vuelta aventuras reporteriles.

A Bartlett nunca pude dejar de compararlo con el profesor Enrique Olivares Santana. Un maestro de escuela tan sencillo como sabio. Dispuesto siempre a hablar con los reporteros de la “fuente” que hacíamos preguntas incómodas. Así logré tejer con él, una amistad que trascendió a su hijo Héctor Hugo.

El “profe” Olivares –como le decíamos-, gustaba desayunar en “La Tablita” de Las Lomas. Lo malo, que citaba a las 8 de la mañana. Pero siempre era un placer hablar de política con él porque siempre se aprendía algo. Y claro, llegaba solo con su chofer.

En cambio Bartlett, siempre aplicó la ley del garrote: hablaba con el director del periódico para que corrieran al reportero o de menos lo cambiaran de “fuente”. Una práctica que, por cierto, sigue siendo común…

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Pero el caso, que al margen de esa amnesia de que si ganó realmente Carlos Salinas o le robaron el triunfo al Cuatemochas, cosas resultan ciertas entre lo que expuso el hoy senador pejecista y el panista Cervantes de Cevallos. Hago a un lado a José Newman Valenzuela, en 1988 director del Registro Nacional Electoral, porque solo fue un simple gato del presidente de la Comisión Federal Electoral, que era el secretario de Gobernación del Presidente de la República priísta.

Sin embargo, en honor a la verdad y al tiempo, Bartlett no se equivocó con que se había “caído el sistema” antes de que concluyera siquiera, la llegada de los paquetes electorales a los comités distritales. Nada más les recuerdo que en aquellos tiempos, la tecnología más avanzada era el fax y por llamada telefónica –supuestamente por ser más segura- se trasmitían los resultados de las copias de las actas de escrutinio a la sede nacional del PRI, a Gobernación y a Los Pinos. Lo cuento, porque me constó.

Por eso lo que dijo el jefe Diego a López Dóriga, de que los primeros “cómputos” efectivamente favorecían al entonces candidato del Frente Democrático Nacional, acalambró a Bartlett –cabeza realmente del sistema de entonces- y se precipitó: más valía ocultar el fraude en la falla técnica, que perder el control del país.

Y en esto es en dónde no se equivocó: efectivamente, el sistema hegemónico del PRI sí se cayó y ya no volvió a ser el mismo. Doce 12 años después, perdió por primera vez la Presidencia y en 2018 está a un triz de repetir la pesadilla…

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Y sobre el poblano, hay una historia que aún recuerdan los viejos políticos en desuso. Se vino a casar con una moreliana: Gloria Álvarez Miaja, la joven más bonita de entonces y de una de las familias más respetables. Por su belleza y gracia, siempre era la reina de los bailes de la Prepa 2. Me cuentan que incluso se fue a la Ciudad de México para ser modelo y que allá pudo conocer a Manuel, que ya le llevaba muchos años. Aquí vino a casarse, pero después le perdieron la ruta…

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Pera a propósito del Cuatemochas y su desprecio por el Frente que hoy propone el partido que fundó a partir del engendro del Frente que lo hizo candidato en 1988, también le pegó la amnesia por edad.

Ya se le olvidó que sumó a nefastos vividores de la política como Carlos Cantú Rosas, del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) que le cedió el registro; que revolvió lo que en su momento congregaba la izquierda seria: el Partido Socialista Unificado del México (PSUM); al Partido Popular Socialista (PPS) de Jorge Cruickshank García y quien falleció en 1989; a Rafael –le decían Ratael, por rata- Aguilar Talamantes del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (FCRN) con otra chiquillería como el Partido Social Demócrata (PSD) y el de Heberto Castillo, Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT).

Entonces sí, no se le hizo vergonzoso juntar el agua con el aceite. Así que ¿por qué ahora se ofende y se espanta que el PRD llame a distintas fuerzas a integrar un frente opositor al PRI. Cárdenas lo hizo. No tenía la certeza de ganar y nunca lo logró, pero si alcanzó a ver salir con las maletas, al PRI de Los Pinos.

¿Que esa es la solución de este país? Claro que no. Tan malos son los pintos como los colorados. Lo que requerimos, porque lamentablemente seguirá gobernando la partidocracia, es que se pongan de acuerdo arriba para que dejen de joder abajo…

Y esto tiene que ver con el socavón más grande y doloroso que el que mató a dos personas en Paseo Express: la partidocracia terminó por socavar ese pequeño grano de esperanza de los mexicanos en que ahora sí se combatirá la corrupción y la impunidad en nuestro país.

Definitivamente, la clase gobernante acabó entregando solo el cascarón del Sistema Nacional Anticorrupción, porque solo un propósito los mueve: garantizar las tapaderas con las fiscalías.

Ahí esta el papelón del que se suponía el medio nacional más importante y respetable.

El Universal bombardeo desde sus páginas –pagadas presuntamente desde el Senado de la República y cuelgan el santito al priísta Emilio Gamboa- a los integrantes del Comité de Participación Ciudadana del SNA, acusando trampa y opacidad en el proceso de selección. Con ello –y esa fue la intención- la confianza y credibilidad en la figura-.

Pero el que terminó cuestionado y vapuleado, fue El Universal. Primero se retiraron seis columnistas y en solidaridad, cuatro Organizaciones No Gubernamentales renunciaron al espacio que tenían en el diario.

Llovieron las críticas y anteayer, el presidente ejecutivo del Consejo de Administración y director general, Juan Francisco Ealy Ortíz, cambió al director y subdirector generales editoriales.

Pero el daño ya está hecho. Ya renunció el Comité de Participación Ciudadana, así que ya no hay, y los corruptos senadores no encuentran en este país de 120 millones de habitantes, a una sola ciudadana o ciudadano probo y capaz, para ser fiscal. Y como no lo hay, el Sistema Nacional Anticorrupción no podrá entrar en vigor porque el primero transitorio del decreto que reformó el Código Penal Federal, así lo establece.

Y Michoacán está en las mismas.

Esta semana, la 73 Legislatura finalmente sacó el Sistema Estatal, pero mocho, incompleto, con un montón de vacíos que hará imposible la persecución y castigo a los saqueadores del erario público. La política y los cargos públicos es el mejor camino para hacerse millonario en el menor tiempo posible y la clase gobernante jamás va a renunciar a ello.

Entonces, ¿verdad que nada más dan atole con el dedo? Y lo peor, que esta chingadera ha costado al país 50 mil millones de pesos, para nada. Y esto, ni el santo niño Peje lo cambia…

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LA COMIDILLA

No se ustedes, lectores morelianos, pero después de ver lo que pasó en Paseo Express, menos confío en el túnel del Ramal Camelinas que construye la SCT. Así que, por precaución, cuando terminen la obra y la inaugure Peña, Silvano, Alfonso Martínez y Gerardo Ruiz, mejor ni lo usen…(A)